Aprendiendo con Gaudí
Antoni Gaudí (1852-1922) es uno de los principales nombres de la arquitectura mundial y, sin duda, el gran nombre de la arquitectura catalana y, en particular, de la arquitectura barcelonesa. Considerado el máximo representante del movimiento Modernista en España, fue también uno de los pioneros de las vanguardias artísticas del siglo XX.
Su actividad profesional se desarrolló fundamentalmente en la capital catalana en un momento, finales del siglo XIX, en el que Barcelona vivía un esplendor económico gracias al florecimiento de la industria y del comercio. La nueva burguesía enriquecida en medio de ese contexto económico se convirtió, a su vez, en la gran valedora de los artistas modernistas, inmersos en la renovación profunda del arte de su época y, por supuesto también, de la arquitectura.
Gaudí empezó a forjar su fama como arquitecto a raíz de la Exposición Universal de París, de 1878. Allí conoció a Eusebio Güell, que pronto se convertiría en su principal mecenas y en uno de sus grandes amigos. Sus obras iniciales se apoyaron en la hibridación y la reinterpretación de estilos históricos, fundamentalmente del Gótico y del Mudéjar. Pero su gran fuente de inspiración fue, sin duda, la naturaleza, con sus formas vivas, vegetales y animales, que acabarían convirtiéndose en un recurso habitual en sus proyectos.
Gaudí entendía la arquitectura como un arte integrador y simbólico. Su contribución a la renovación arquitectónica es indiscutible, pero, además, el artista diseñó muchos de los muebles y elementos decorativos de sus proyectos, en los que destaca el uso de vidrio, cerámica y hierro forjado. Sus obras resultan una gran escultura llena de símbolos y de elementos decorativos resultantes de su colaboración con numerosos artesanos.
Hoy en día, y a pesar de su trágico final —moriría arrollado por un tranvía en el año 1926—, Antoni Gaudí mantiene su vigencia en la arquitectura gracias a su gran legado (Bellesguard, Park Güell, Casa Batlló, La Pedrera, etc.) y a la inminente finalización —2026— de la que fue la gran obsesión del final de su vida: el gran templo de la Sagrada Familia, uno de los grandes iconos arquitectónicos de la ciudad de Barcelona y del mundo.
Esta formación continua pretende ofrecer al alumno una visión global de la vida y obra de Antoni Gaudí, mediante un acercamiento profundo a su patrimonio arquitectónico y a su particular universo creativo.
- Comprender la manera de proyectar de Antoni Gaudí.
- Analizar el patrimonio arquitectónico gaudiniano y ser capaz de extraer conclusiones.
- Comprender la tecnología empleada por Gaudí.
- Definir el patrimonio, la protección y la intervención en el patrimonio gaudiniano.
- Comprender el ámbito normativo actual de la protección del patrimonio gaudiniano.
- Aplicar las metodologías para la evaluación de un edificio en las intervenciones de restauración del patrimonio.
- Conocer y aplicar la representación del patrimonio arquitectónico.
- Comprender las bases de la teoría y la influencia de Gaudí en la historia de la arquitectura, de las formas constructivas de la arquitectura tradicional y de los valores del patrimonio histórico.
- Comprender las formas constructivas históricas y las metodologías constructivas para la intervención en las obras de Gaudí.
- Tener visión espacial y habilidad para la expresión gráfica.
- Tener capacidad de análisis, síntesis y razonamiento crítico.
- Trabajar en equipo. Carácter interdisciplinario e internacional.
Este programa se dirige, preferentemente, a estudiantes y graduados universitarios de las siguientes áreas: Arquitectura, Historia del Arte y Humanidades.

